Boca y River: la billetera no asegura títulos :: Olé

28/02/2026 23:34hs.
Más viejo que la pelota, las billeteras no siempre aseguran la felicidad futbolera. Y se sumaron ejemplos muy claros. El top de la semana fue cómo un club como Lanús, ordenado pero menos poderoso económicamente, se plantó con autoridad ante un Flamengo que con la compra de Paquetá en 50 millones de dólares gastó más que si adquiría a todo el equipo grana.
Boca y River, de pura casualidad y necesidad, mostraron señales parecidas en esta última fecha. Más allá de que la despedida de Gallardo se llevó la atención,los refuerzos estelares que llegaron a Núñez terminaron silbados o ignorados. En la Bombonera, Cavani pasó inadvertido en el palco y los aplausos no se los llevaron ni Ascacibar, ni Paredes, ni Bareiro ni ninguna de las incorporaciones.
No se trata solo de una cuestión de resultados. El Boca de Ubeda y el River de Gallardo (hasta el último partido fue todo de él) no despiertan emociones. Son insulsos, aburridos, precarios tácticamente y resulta que entre tantos millones gastados para dar vuelta la tendencia, el reconocimiento principal se lo llevan dos pibitos que no estaban en el radar de los hinchas. Joaquín Freitas y Tomás Aranda fueron los que, tanto en el Monumental como en la Bombonera, respectivamente, generaron al menos una señal de optimismo.
Desenfado, frescura, riesgo, identidad y nada de roscas. Imposible adivinar el futuro de ambos, pero que Freitas -con gol incluido– y Aranda -le cambió la cara a Boca en el segundo tiempo-sean los aplaudidos y no los otros, expone a aquellos que no respondieron aún al CV que los trajo a estos grandes.
Más viejo que la pelota, también, es eso de que no se ganan títulos con pibes. Es una máxima que a la larga se da seguido. Tan cierto que el mix es una necesidad para los clubes, que deberían tener una mirada más estratégica (¡atención a los DTs!) para entender hasta dónde reventar los presupuestos trayendo jugadores que tapan el ascenso de los que están en casa.
Gestionar este combo no es para cualquiera así como no lo es dirigir a Boca y a River. Está comprobado que incluso entrenadores del nivel de Gallardo le pifian.
Fuente: www.ole.com.ar





